miércoles, 9 de noviembre de 2016

No pidas calma a la tempestad.



Estamos nadando entre aguas desvanecidas.
 Nos perdimos en un océano de desolación.
   Pon tu brújula en mi mano, cruzaremos avenidas.
    Mientras te tenga a ti, no importa la dirección.






Vivimos en un mundo lleno de hipocresía y repulsión, un mundo en el que realmente nadie es como es por temor a no ser aceptado, y busca la aprobación de los demás. Un mundo en el que para sobresalir tienes que ser alguien que no quieres ser, si no lo que quieren que seas. ¿Porque los seres humanos, que tenemos la capacidad de amar, somos los que a la vez generamos más odio y destrucción?
Quizá en eso consiste sobrevivir, en ser fuerte, apretar los dientes y salir adelante. Porque muchas veces nos encontraremos con personas que intenten apagar nuestra luz, tan solo porque tienen miedo que podamos brillar.

¿De verdad existe el amor? ¿Porque nos da miedo pronunciarlo?

Yo si creo en él. Y se que está ahí en algún lado, esperando al momento indicado para aparecer.
Puede que dentro de poco o dentro de mucho, pero no me quedaré sentado mientras veo la vida pasar. Se que soy una persona muy soñadora, y que puede que tenga más los pies en las nubes que en la tierra, pero soy como soy. Creo en todo lo que se lee en los libros y lo que se ve en las películas.
Aunque pueda darme contra la pared, y cometer los mismos errores una y otra vez, no dejaré de soñar. Estamos en un maravilloso planeta llamado 'mundo', donde pasan cosas increíbles y sorprendentes. Y de lo que se trata es de vivir. Vivir sin temores ni remordimientos. No importa de donde vengas, como seas, o que sabor de té te guste. Somos lo que queremos.
¿Porque no nos atrevemos a romper el espejo y ver más allá?
¿No nos damos cuenta de todo lo que estamos perdiendo, tan solo porque lo seguimos buscando?

Y ahora es cuando le doy el último sorbo al café, cierro la tapa de mi libro y apago por un rato mis reflexiones.

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